La educación es una parte esencial de nuestra vida en sociedad. Por eso, las instituciones básicas se encargan de desempeñar ese papel. Si la escuela debe prepararnos para la vida en un mundo de mierda, supongo que lo hace muy bien. El paso por el colegio es lo que nos enseña cuán desagradable e injusto es el mundo. Y si no somos hijos de alguien influyente, si no nos arrastramos a los pies de los que lo manejan, o si no actuamos como una marioneta hueca de esta sociedad (en otras palabras, si tenemos un poco de dignidad y pensamos por nosotros mismos), el sistema educativo tiene el deber de demostrarnos que no valemos nada y que pueden pisotearnos todo lo que quieran.
En esta sociedad la falsedad y el acomodo son méritos mucho más valiosos que los logros personales. En los colegios nos enseñan que debemos concentarnos en las cosas importantes como chupar las medias a los superiores en lugar de esas viejas y ridículas costumbres como estudiar. Para que aprendamos bien eso, somos educados con el facilismo y el desprecio a lo intelectual como valores fundamentales. Si vamos a la escuela con el sencillo objetivo de aprender las materias del programa, nuestros compañeros, que nos tienen un profundo aprecio, serán los primeros en mostrarnos nuestro error y, para ello, darán desinteresadamente su tiempo para burlarse de nosotros y recordarnos lo estúpidos y desubicados que somos. Pero si no hemos aprendido la lección y seguimos haciendo lo que creemos correcto, los directivos y compañía nos demostrarán nuevamente nuestros errores y harán lo posible para engrandecer a los que hacen lo que ellos quieren y dejarnos por el piso a nosotros. Darán reconocimientos a los grandes logros como copiar en todas las materias sin ser descubiertos, actuar excelentemente para caerle bien a todos los que tengan alguna influencia, o prestar "servicios" al colegio para evadir otras responsabilidades, pero se olvidarán de los logros académicos y del esfuerzo personal para superarse. Perdón, no es que se olviden, es que quieren que nos demos cuenta de que eso no sirve para la vida. Simplemente se preocupan porque sepamos esas cosas. Debemos agradecer a la escuela por brindarnos tan importante sabiduría, por enseñarnos los valores que tenemos que tener como máximas en nuestras vidas. ¡Gracias!
Pero la escuela no es la única que nos enseña. Las buenas personas de nuestra hermosa sociedad también tienen el deber de educarnos. Vamos por la calle, o en el colectivo, y esta buena gente nos ayuda a aprender que tenemos que guardarnos nuestras cosas de valor en algún lugar insólito o podríamos perderlas por ahí. Y no sólo eso. También hay personas muy solidarias que hacen acciones de caridad y nos quitan nuestras pertenencias que tanto trabajo y esfuerzo nos han costado, para que sepamos que debemos estar siempre dispuestos a desprendernos de lo material. ¡Gracias a ellos también!
miércoles, 6 de diciembre de 2006
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